Es algo que todos conocemos pero que no todos llegamos a comprender a profundidad fácilmente, hace unos años escribí una nota sobre las cosas que odiaba de la Navidad, eran cosas vanas y sin sentido, pero que para mi significaban la Navidad. Al terminar la nota hablaba que lo que más odiaba de este día era que solamente es una vez al año, ya que normalmente entendemos que esta fecha es para dar o pedir perdón, para convivir con la familia o para dar obsequios.
La realidad es que, eso no significa Navidad... entonces ¿qué es? ni regalos, ni perdón, ni comida (aunque haya mucha), ni mucho menos borracheras! tampoco lo es un árbol con luces y esferas ni adornos por toda la casa (aunque se ve muy bonito) todo eso pasa a segundo término cuando se comprende el porqué celebramos y sentimos gozo en esta fecha.
Por años me molestaba la indiferencia de la sociedad ante un mundo con pobreza, con guerras, con gente mala, sentía que no había nada que celebrar, que era egoísta e hipócrita cantar villancicos como "Noche de paz" cuando todo a nuestro al rededor se venía abajo; las tiendas de regalos y juguetes a reventar y el consumismo mostrandose en su máximo esplendor, gente mal gastando sus aguinaldos y ahorros de todo el año y que mientras unos comíamos pavo, tomábamos sidra y brindábamos, otros en las calles tenían hambre, frío, con pobreza y una profunda soledad ¿qué había que celebrar? me auto nombraba un "Grinch con causa" criticando y yendo en contra de todo; pero, ¿qué estaba haciendo? ¡Nada! no participaba en el "consumismo" pero tampoco ayudaba al necesitado, no salía a las calles ni daba de comer a los pobres; estaba viendo la superficialidad de lo que realmente es Navidad.
Entonces volvemos a la primer pregunta ¿qué es Navidad? y sonará a cuento pero, hace mucho tiempo (más de dos mil años) nació un niño en la ciudad de Belén, pero ese niño no era un niño común, él era el cumplimiento de una promesa escrita años y años atrás; profetizando que nacería de una virgen y que vendría a salvarnos (Isaías 7:14) y aunque en teoría no sabemos el día exacto de su nacimiento celebramos en esta fecha como representativo a aquel día. Todos sabemos de que niño estoy hablando ¿no?
Jesús vino al mundo, y al nacer nació juntamente con él esperanza, paz y buena voluntad para los hombres (Lucas 2:14), celebramos el nacimiento de nuestro Salvador, el que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable, celebramos la llegada de la persona más importante que ha existido, el único que fue 100% Dios y 100% hombre, el que murió y resucitó y también subió al cielo, el que pagó todas nuestras deudas y nos libró del pecado, el que nos acercó al Padre, el que nos mostró el camino.
¡Celebramos el nacimiento de Dios en nuestros corazones! Es la oportunidad perfecta para detenernos a pensar, ¿Qué estamos haciendo el resto del año? ¿Estamos valorando a nuestros seres amados? ¿Estamos transmitiendo el amor de Dios a nuestro prójimo? ¿Abrazamos sin razón a alguien? ¿Tenemos presente a Dios cada día?
¡¡Hagamos Navidad diario!!
Celebremos y compartamos lo mucho o poco que tenemos todos los días con los que amamos, sonriamos siempre a todo el mundo, abracemos a quien queremos constantemente, pero sobre todo recordemos a diario a aquel que nos amó primero...
¡¡NAVIDAD ES JESUCRISTO!!