Cierto que el hombre debe dar honor a la mujer como vaso más frágil (1 Pedro 3:7), pero una mujer que marca sus límites y se da a respetar merece más honor y confianza.
Cierto que el hombre debe proveer y dar el sustento para su hogar, pero una mujer que apoya y colabora con los gastos es alabada por él. (Proverbios 31:28)
Cierto que el hombre debe amar su mujer como Cristo amó a la iglesia, pero la mujer debe sujetarse a su marido como la iglesia a Cristo. (Efesios 5:24-25)
Cierto que el hombre debe ser tolerante y respetuoso, pero una mujer virtuosa es corona para su marido. (Proverbios 12:4)
Y también es cierto que el amor es sufrido, que el amor no busca lo suyo, que todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta (1 Corintios 13:4-7), pero por amor tu no harás sufrir a esa persona, buscarás siempre su bienestar, le hablarás siempre con la verdad, le darás lo mejor de ti, y no intentarás probar su paciencia.
Cierto que el cumplimiento de todo esto no depende de uno solo, sino de un trabajo en conjunto de tres: el, ella y Dios. (Eclesiastés 4:12)
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