viernes, 8 de mayo de 2015

Cierto...

Cierto que el hombre debe dar honor a la mujer como vaso más frágil (1 Pedro 3:7), pero una mujer que marca sus límites y se da a respetar merece más honor y confianza.

Cierto que el hombre debe proveer y dar el sustento para su hogar, pero una mujer que apoya y colabora con los gastos es alabada por él. (Proverbios 31:28)

Cierto que el hombre debe amar su mujer como Cristo amó a la iglesia, pero la mujer debe sujetarse a su marido como la iglesia a Cristo. (Efesios 5:24-25)

Cierto que el hombre debe ser tolerante y respetuoso, pero una mujer virtuosa es corona para su marido. (Proverbios 12:4)

Y también es cierto que el amor es sufrido, que el amor no busca lo suyo, que todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta (1 Corintios 13:4-7), pero por amor tu no harás sufrir a esa persona, buscarás siempre su bienestar, le hablarás siempre con la verdad, le darás lo mejor de ti, y no intentarás probar su paciencia.

Cierto que el cumplimiento de todo esto no depende de uno solo, sino de un trabajo en conjunto de tres: el, ella y Dios. (Eclesiastés 4:12)

miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Qué harías tú?

Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
Romanos 5:7-8 NVI


Cuántos de nosotros hemos dicho o pensado: yo daría mi vida por mi madre, o por mi padre o alguno de mis hermanos, o por mi abuela, incluso por alguno de sus amigos o por una persona que en algún momento le "salvó" la vida. 

Pero sinceramente, ¿quién ha pensado? Yo daría mi vida por un secuestrador, por un sicario, por un político corrupto, por el que se subió a asaltar la ruta, o por el que le hizo bullying en la primaria cuando era pequeño, o si quiera por quien lo ofendió ayer en la calle.
¿Nadie?

Pues a Jesús no sólo lo ofendieron, no sólo lo humillaron y escupieron, si no que también lo golpearon de manera brutal, lo pasearon públicamente semidesnudo, lo torturaron y lo mataron de la forma más vil y horrible de aquel tiempo: crucificado. Y peor aún, sus amigos, a los que les enseñó tantas cosas durante tres años, a los cuales cuidó y alimentó, y en quiénes confiaba plenamente, lo traicionaron, lo negaron y dudaron que sus palabras fueran ciertas.

¿Cómo te sentirías con alguna de esas cosas? ¿Qué reacción hubieras tenido contra Dios al vivir algo parecido? ¿Crees que lo que ha pasado en tu vida ha sido peor que eso?

Pues aún hay más, estando Jesús clavado a esa cruz experimento el peor abandono de todos, el que muchas veces hemos creído sentir pero de ninguna manera se puede comparar. 
Jesús sintió el abandono de Dios, en ese último momento él cargó con tu pecado, con el mío y con el de toda la humanidad. El único justo de la tierra, el que nunca pecó y que fue obediente en todo.
Dios volteó su rostro de él por causa de nuestro pecado y aunque Jesús con el poder y autoridad para bajarse de ahí y acabar con todos, prefirió permanecer, entregarse y con su sangre lavarnos y limpiarnos.
Dio su vida por tí, y tal vez digas pero yo no he sido tan malo, ni le hago mal a nadie...
Pero en más de una ocasión has pecado, ¿cierto? y la Biblia dice que la paga del pecado es muerte, no hay más, así que quiénes debimos estar ahí clavados fuimos tú y yo, junto con los secuestradores, ladrones, asesinos, etc...

Pero gracias a Dios todo eso ya está saldado, Él dio su vida por nosotros, los que lo ofendimos y humillamos, los que dudamos de él, lo negamos y escupimos, traicionamos e incluso lo matamos.

No te pido que te sacrifiques o que mueras por alguien, sino que vivas por aquel que murió por ti, y vive, no para intentar pagarle, sino para agradecerle un poco de todo lo que ha hecho por tí, reconocelo en todos tus caminos y él enderezará lo torcido.
De gracia damos lo que de gracia recibimos, así que no ofendas ni sobajes a tu prójimo, pues él costó la misma sangre y sufrimiento que tú.

Sólo tienes que recibirlo y creer en él, acércate a Dios, pues no hay nada que Él no sea capaz de perdonarte.

¡Bendiciones!

martes, 5 de mayo de 2015

La actitud lo es TODO

Se dice que la actitud lo es todo. No siempre estás en control de lo que te sucede, pero siempre estás en control de cómo responder. Tu actitud es la única cosa que puedes controlar el 100% de las veces. Lo que piensas resulta en acciones y esas acciones resultan en hábitos. Tus hábitos desarrollan tu carácter y tu carácter desarrolla tu futuro. Todo comienza con tu actitud y tu mente.

    Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.Mateo 22:37
  • Corazón: El corazón puede estar lleno de amor o de odio, Mateo también dice que: "de la abundancia del corazón habla la boca", o sea que todo lo que digas es resultado de lo que hay dentro de ti, el corazón muestra realmente quien eres. Si llenamos nuestro corazón de amor a Dios lo que saldrá de nuestras bocas serán sólo palabras de bendición, de sabiduría y edificación.
  • Alma: Es el "puente" entre nuestro cuerpo y espíritu, y es dónde se encuentran todos nuestros sentimientos, la conciencia y en donde nacen nuestras decisiones, por lo cual es importante dirigir nuestra alma al amor de Dios, de ésta manera nuestros sentimientos serán transformados y abundará en nosotros la paz, el perdón, misericordia, etc. y se irán los sentimientos como la ira, miedo, preocupaciones y odio.
  • Mente: En ella se encuentran todos nuestros conocimientos y pensamientos, los cuales son peligrosos si son influenciados incorrectamente, como vimos todo procede de nuestros pensamientos y actitudes, por eso amar a Dios con toda nuestra mente nos llevará a tener pensamientos de bien, como dice Filipenses: "todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad".
    Y el único que puede cumplir completamente con todo ésto es Dios, en el cual encontraremos paz y contentamiento.

Por lo tanto éste versículo nos dice que amemos a Dios con TODO lo que somos, con todas nuestras palabras, con todos nuestros sentimientos, en todas nuestras decisiones, con toda nuestra conciencia, con todo nuestro conocimiento, todos nuestros pensamientos y con toda nuestra actitud.