martes, 5 de mayo de 2015

La actitud lo es TODO

Se dice que la actitud lo es todo. No siempre estás en control de lo que te sucede, pero siempre estás en control de cómo responder. Tu actitud es la única cosa que puedes controlar el 100% de las veces. Lo que piensas resulta en acciones y esas acciones resultan en hábitos. Tus hábitos desarrollan tu carácter y tu carácter desarrolla tu futuro. Todo comienza con tu actitud y tu mente.

    Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.Mateo 22:37
  • Corazón: El corazón puede estar lleno de amor o de odio, Mateo también dice que: "de la abundancia del corazón habla la boca", o sea que todo lo que digas es resultado de lo que hay dentro de ti, el corazón muestra realmente quien eres. Si llenamos nuestro corazón de amor a Dios lo que saldrá de nuestras bocas serán sólo palabras de bendición, de sabiduría y edificación.
  • Alma: Es el "puente" entre nuestro cuerpo y espíritu, y es dónde se encuentran todos nuestros sentimientos, la conciencia y en donde nacen nuestras decisiones, por lo cual es importante dirigir nuestra alma al amor de Dios, de ésta manera nuestros sentimientos serán transformados y abundará en nosotros la paz, el perdón, misericordia, etc. y se irán los sentimientos como la ira, miedo, preocupaciones y odio.
  • Mente: En ella se encuentran todos nuestros conocimientos y pensamientos, los cuales son peligrosos si son influenciados incorrectamente, como vimos todo procede de nuestros pensamientos y actitudes, por eso amar a Dios con toda nuestra mente nos llevará a tener pensamientos de bien, como dice Filipenses: "todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad".
    Y el único que puede cumplir completamente con todo ésto es Dios, en el cual encontraremos paz y contentamiento.

Por lo tanto éste versículo nos dice que amemos a Dios con TODO lo que somos, con todas nuestras palabras, con todos nuestros sentimientos, en todas nuestras decisiones, con toda nuestra conciencia, con todo nuestro conocimiento, todos nuestros pensamientos y con toda nuestra actitud.

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